Martes, 11 de octubre de 2011

Al finales de Febrero  tuve la suerte de encontrarme con el blog "ventana abierta" de Nicolás Van Looy, en éste había una entrada muy interesante en la que se trataba del futuro del ciclocross, me pareció muy interesante y por ello le pedí permiso para publicar sin cambiar una coma en el blog de Isaac. Espero que os guste.

¿Tiene futuro el ciclocross?
Por Nicolás Van Looy

Interesantísima la pregunta que hace pocos días me formulaba ‘Gudurix’ en relación a cómo sería posible potenciar el ciclocross en países sin una gran tradición en la especialidad invernal de nuestro deporte. Y a continuación, me planteaba otra cuestión que, prácticamente, lleva implícita la respuesta a la primera. Me decía ‘Gudurix’ si es posible que a los corredores les resulte económicamente rentable la temporada de ciclocross.

Con la temporada a punto de cerrarse, creo que es un buen momento para analizar estas cuestiones que me planeta este lector. Comencemos por la más sencilla de responder, que es la que hace referencia a la rentabilidad económica de una temporada de ciclocross. La respuesta, a todas luces, es sí. Sí es muy rentable para muchos corredores dedicarse en exclusiva al ciclocross. No nos engañemos. El pelotón de la especialidad invernal es mucho más reducido que el de la ruta. Los equipos deben de invertir menos dinero en montar sus escuadras –hay que tener presente que podemos encontrarnos ‘equipos’ de uno o dos corredores, que incluso son mayoría– y, por lo tanto, el reporte de publicidad que reciben por impactos en los medios de comunicación se multiplica exponencialmente. Además, la mayor parte de las grandes pruebas se celebran en Bélgica y Holanda (con el permiso de citas como Igorre, Pont-Châteu, Aigle y alguna más), lo que reduce enormemente el gasto en viajes y logística para los corredores. Además, en estos países el interés por estas pruebas es brutal. Las televisiones y los medios de comunicación han comprendido que, ante la ausencia de grandes estrellas en los deportes invernales (a excepción de los reconocidísimos patinadores de velocidad holandeses), pueden seguir explotando la enorme afición al ciclismo de sus paisanos a través de muy atractivas realizaciones televisivas que cubren todas las partes y ángulos de un circuito.

Los organizadores, por su parte, también han comprendido que un ciclocross puede ser un evento ideal para promocionar y vender diversos productos. Contrariamente a la percepción que se pueda tener en España de los países centroeuropeos, estos no están habitados por gentes que apenas salen a la calle y limitan su vida a trabajar y recluirse en sus domicilios protegiéndose del frío. Se trata de una sociedad a la que le encantan las concentraciones festivas (y de ahí el enorme éxito de las ya conocidas ‘kermesse’ ) en las que hacer vida social, beber unas cervezas y, a la vez, disfrutar de algún espectáculo deportivo. Algo así como ir al fútbol, pero en mitad del campo.

Así, no es de extrañar que sean muchas las empresas que invierten grandes cantidades de dinero en publicitar una o varias citas del calendario invernal del ciclocross. Todos pelean por poder colocar sus palcos VIP en las mejores zonas del circuito (y pelear, significa ver quién suelta más pasta al organizador) para que sus principales inversores o clientes puedan ver de cerca a los corredores. Incluso los más grandes (Nys, Stybar, Albert, Pauwels, Boom… ) tienen contratos que les obligan a, una vez duchados y limpios, dejarse caer por esas zonas VIP para parlamentar con los peces gordos del asunto como si realmente estuvieran deseando estar con ellos en lugar de en su casa recuperándose del duro esfuerzo.

 

Todo ello hace que los premios en metálico para los corredores sean extremadamente interesantes. A ello hay que unirle el fijo que algunos cobran por tomar la salida en las citas que no puntúan para las tres grandes challenges (Superprestigio, Copa del Mundo y GvA).

Y con toda esta reflexión, como decía al principio, está casi respondida la primera cuestión que planteaba ‘Gudurix’. ¿Cómo se puede potenciar el ciclocross en países como España, Italia o Portugal? El caso italiano es curioso. Han contado con figuras de la talla de Pontoni que sí consiguieron despertar en los transalpinos algo de interés, pero seguramente su enorme fuerza en deportes invernales es un lastre muy duro para el ciclocross que, en definitiva, es una modalidad de un deporte que en verano sí arrastra grandes pasiones. Sin embargo, el esquí alpino, el bobsleigh o el patinaje artístico, al contrario de lo que rezaba el título de aquella obra de Fernando Fernán Gómez sobre las bicicletas, son sólo para el invierno.

Pero estoy convencido de que se puede conseguir ese interés al que nos hace referencia este lector. Para empezar, la pelota está en el tejado de la propia UCI. En los últimos años se ha empeñado en sacar adelante un invento tan inútil como ilógico como ha sido el UCI ProTour. Un invento que se olvidó de algo muy importante a la vez que se centraba en la viabilidad económica de los equipos y de un dudoso código ético: potenciar y fomentar la imagen del ciclismo en todos los sectores de la sociedad.

En este sentido, la UCI tenía un modelo tan bueno ante sus propias narices que hubiese bastando con haber “copiado y pegado”. Se trata del ejemplo de Rabobank. Una estructura que tiene su equipo EliteUCI, pero que, además (sobre todo) se encarga de que en cada pueblo (casi en cada barrio) de Holanda, exista una escuela ciclista. Se encarga de fomentar los verdaderos valores del ciclismo: recompensa a través del trabajo y el sacrificio. Una estructura que se ha encargado de potenciar equipos en todas las modalidades: pista, ciclocross y ciclismo para discapacitados. Una empresa, al fin y al cabo, que ha entendido que su responsabilidad en este deporte no puede limitarse a dar de comer a 30 familias a través de un equipo ProTour.

 

Y, ¿en este país? ¿Acaso el equipo Euskaltel-Euskadi no nace de una fundación cuyo principal objetivo es el de potenciar “la promoción, fomento, divulgación y desarrollo del deporte del ciclismo vasco”.? ¿No han tenido tiempo los ideólogos del nuevo Team Movistar desde que comenzaran su andadura en los años 80 de idear un proyecto algo más ambicioso? ¿No podría el Geox, ante su inexplicable no entrada en el grupo de los elegidos destinar parte de su capital a fomentar el conocimiento de otro ciclismo en este país vueltómano? Todo esto, por no hablar de los pequeños (con todos los respetos) proyectos patrocinados y fomentados por comunidades autónomas o diputaciones provinciales.

Creo que la UCI debería de haber endurecido algunos criterios de selección para los equipos ProTour y haberles obligado a contar, además de con un conjunto de ruta, con dos de otras tres opciones: ciclocross, pista o ciclismo para discapacitados así como a contar con una red de escuelas de ciclismo digna.

Sólo de esta manera conseguiríamos que figuras emergentes en el mundo del ciclocross tuvieran la oportunidad de viajar a Bélgica y Holanda y aprender durante unos años. Traerse esos conocimientos a España. Inculcarlos en algunos compañeros y, finalmente, ser capaces de atacar podios y cotas más altas. ¿Acaso no se encontró Óscar Freire con un panorama similar cuando este país descubrió que el Mundial de ciclismo no se disputaba cada cuatro año?

 

Por último (aunque quizá más importante que todo lo anterior), quizá debamos de plantearnos seriamente retirar de las escuelas o de los equipos juveniles a esos pseudo-entrenadores que, como cuenta ‘Gudurix’ en su comentario le aconsejaban participar en 5 ó 6 pruebas simplemente para mantener el tono sin ayudar a los padres que, como el de nuestro lector, no disponían de los medios suficientes como para comprarle al niño otra bici y otra equitación para luchar en el barro. Quizá estos señores deberían de dejar aparcada esa actitud de director deportivo de un equipo UCI ProTour porque, para lo que realmente están es para enseñar y formar deportistas que amen su deporte y no lo podrán hacer nunca si sus mentores, cegados por su propia ignorancia, no les enseñan partes fundamentales del mismo.

Y en cuanto a la cuestión del público, aquí os dejo un vídeo para que cada uno evalúe si es cierto aquello de que la gente no acude a los circuitos. Por cierto, se cobra por entrar.

blog "ventana abierta" de Nicolás Van Looy


Publicado por fevufe @ 12:15  | Varios
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